REFLEXIONES DEL BUEN VIAJERO

  1. ¿Viajeros o turistas?

  2. Todo el año es bueno para viajar                          

  3. Destinos poco conocidos

  4. De safari

1.-¿Viajeros o turistas?

Viajar se ha convertido en una necesidad vital para el ser humano. Ya no está reservado a élites económicamente privilegiadas, comerciantes avispados, aventureros favorecidos por mecenas generosos, o emigrantes en busca de nuevos horizontes. En el siglo XXI, forma ya parte del modo de vida de la civilización occidental. Los medios de transporte y sus costes contenidos, nos permiten desplazarnos a múltiples lugares del mundo en pocas horas, y cada vez una mayor cantidad de personas se pueden permitir durante sus vacaciones conocer otros países o regiones. Incluso, el hecho de viajar, ha venido a engrosar los signos externos que como el coche o la segunda residencia, definían hasta ahora el nivel de vida del individuo. El turismo de masas crece vertiginosamente y entonces se plantea la dicotomía ¿ viajero o turista?. 

El turista va ligado a la sociedad de consumo. Viaja porque está de moda, para contarlo a los amigos. Compra souvenirs para demostrar que ha estado en un determinado lugar y se limita a contemplar los monumentos que en las guías aparecen como los imprescindibles, siempre que le quede tiempo entre sus ágapes gastronómicos y el tiempo dedicado al relax o a la diversión.

El viajero se divierte viajando, se prepara el viaje leyendo reportajes y guías, pero lejos de limitarse a seguir sus consejos a rajatabla, deja un espacio para la improvisación, para conocer el pueblo de al lado, para perderse por la callejuela estrecha y sobre todo para conversar con los de la tierra. No tiene que demostrar nada a nadie y por ello no compra souvenirs. Adquiere los productos que encajarán en la decoración de su casa o algunos objetos que le recordarán las sensaciones vividas. La música autóctona, una tabla coránica o un kilim, son mucho más gratificantes que una reproducción minúscula de la Tour Eiffel de París, La Sirenita de Copenhague o el Taj Mahal, por solo poner unos ejemplos. 

2.-Todo el año es bueno para viajar

Entre las vacaciones de Semana Santa, Verano y Navidades, hay que saber aprovechar al máximo los puentes y fines de semana y si además pueden tomarse algunos días, podrán viajar más a sus anchas. Podrán elegir entre mil ofertas, a precios mucho más económicos y hasta me atrevería a decir que más justos que los de las temporadas altas. Podrán escoger el alojamiento que más se adapta a sus preferencias y hasta salir en la fecha más conveniente para ellos. Probablemente escapen de caravanas, aglomeraciones, protestas masivas y algún que otro desplante en un servicio hotelero o de restauración. Podrán quizás, hasta bañarse en alguna playa sin que nadie les pise.  

Y los que ya han consumido su período vacacional, que no se desanimen. El éxito de un viaje no depende de la distancia y mucho menos de su duración. Las escapadas de fin de semana a ciudades europeas, los pródigos puentes y las excursiones por nuestra bella y variada geografía, pueden resultar de lo más gratificantes si se preparan con esmero y se disfrutan sin demasiadas ambiciones.  

3.-Destinos poco conocidos

Normalmente, y dentro del sector turístico, las personas mantienen una clara predilección por los destinos masivos. Se habla muy mucho de los lugares afianzados.

Pero si esto es cierto en los grandes flujos de turistas, no es menos cierto que cada vez más hay lugares que están empezando a recibir las visitas de viajeros deseosos de ampliar los horizontes. El turismo evoluciona y las gentes están deseosas de conocer cosas nuevas. Vd no tiene por que ir de viaje a donde va casi todo el mundo o al país que está de moda. Atrévase a ir donde realmente le motive sin hacer demasiado caso a las modas anuales. Probablemente regrese mucho más satisfecho que si se limita a seguir la corriente. 

4.-De safari

Si vamos de safari y pretendemos obtener buenas fotografías de los animales deberemos tener en cuenta algunas cosas.

Los animales suelen mostrar más actividad a primera hora de la mañana y al atardecer. A pleno sol hacen la siesta. Sin embargo hay que tener cuidado en los contraluces ya que el sol está bajo. 

Los animales suelen mantenerse a cierta distancia de los vehículos (excepto los monos) por lo que es casi imprescindible un teleobjetivo de 300 mm o un 80-210 con duplicador.

Algunas acciones de algunos animales son irrepetibles. Tenga siempre dispuesta la cámara para disparar. 

Los teleobjetivos obligan a un enfoque muy preciso, y los animales en movimiento cambian constantemente de distancia respecto a nosotros. Practique previamente y acostumbrese a enfocar en pocas décimas de segundo. Familiarícese al máximo con sus objetivos. 

Si comparte el safari con un grupo de personas tendrá la ventaja de que doce, catorce o dieciséis ojos ven más que dos, pero el terrible inconveniente de verse rodeado de fotógrafos nerviosos e impacientes. Si puede, vaya por su cuenta y si es preciso y dispone de tiempo, deténgase y espere en lugares estratégicos (cerca de las charcas donde los animales acuden a beber, etc). 

Si tiene oportunidad, contrate un ojeador para Vd. y sus acompañantes y explíquele qué tipo de fotografías quiere realizar. 

Lleve película suficiente. Sería muy triste que a última hora de la tarde viese dos fieras peleándose y ya se hubiesen agotado sus carretes. 

La fotografía de los safaris es una afición que requiere tiempo y paciencia, pero que reporta grandes satisfacciones.  

Suerte.

Si quiere preguntar alguna cosa respecto a algún viaje que quiera realizar o alguna curiosidad, hágalo mediante e-mailroman@romanhereter.com
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